[HOY DESCUBRÍ] REFLEXIONES SEMANALES DONDE CUENTO LO QUE VOY DESCUBRIENDO EN MI CAMINO DE INDIVIDUACIÓN
Ayer fui a la concentración en la plaza del Congreso.
Vi llenarse la plaza de argentinos desde el mediodía hasta las 4 de la tarde, al mismo tiempo que se llenaba mi corazón de orgullo: por haber nacido en esta tierra y ser parte de un nuevo capítulo de autodeterminación soberana. Lo que más me emociona es que la unión prevalece cuando se trata de preservar nuestra tierra. Este fue un triunfo de los argentinos en la calle.
Me pregunté y sentí todo el día: ¿qué defendemos cuando exclamamos que la tierra es nuestra?

Estas líneas las escribo a la noche, antes de cenar, un rato después de dar la tercera clase de Encuentros con el Yo Real vol II y escuchando el debate que continúa en el Senado. Sintiendo en cada argumento un hilo invisible que va tocando fibras en mi interior.
No puedo definir qué me moviliza mientras transcurre el debate hasta un momento en que las palabras comienzan a llegar como golpes al escucharlas. Los senadores están hablando de mí, de mi memoria.
Me veo como sobreviviente de una historia familiar signada por pérdida de tierras y propiedades, por malas ventas que empobrecieron a los herederos, por luchas entre hermanos que dividieron a la familia, por mala administración que diezmó la riqueza. Escucho a una senadora por Chubut hablando de mis antepasados galeses que ratificaron su lealtad a la Argentina en 1902, durante un conflicto limítrofe con Chile en el Valle 16 de Octubre (Trevelin). Me siento en la memoria de mis ancestros que habla a través mío.
Me veo como una repercusión de esas historias mientras sigo escuchando los argumentos en contra de una ley que busca regalar nuestro territorio, malvender nuestra tierra, traicionar nuestra patria, diezmar nuestra soberanía y dividir a los hermanos para ser gobernados por los de afuera.
¿Y si lo que defendemos es la soberanía sobre nuestros destinos, el poder de gobernarnos a nosotros mismos?
Mientras ocurre esta gesta patriótica, en mi vida individual suceden los filosos combates de haber elegido seguir mi propio destino, abriéndome paso en la vida autónoma, viviendo sola y alquilando, como última generación de una familia que se quedó sin tierra.
Sin tierra propia ni herencia disponible, impulsándome sobre el recurso de mi fuerza vital y los recursos internos de que dispongo, me siento como la prueba viva de cómo continúa una historia en la que la conservación de la tierra salió mal.
La tierra disputada me confronta con este pasado porque me propongo cambiar el destino impuesto y escribir el propio. También reaviva mi anhelo de habitarla.
Siempre soñé con vivir en el sur argentino. Desde la primera vez que fui de viaje a los 7 lagos, a los 16 años con dos amigas, cada vez que volví a distintos lugares de la Patagonia fue una confirmación de que tiene algo especial que no puedo explicar.

Hoy es mi dilema: ¿cuánto tiene que ver este momento histórico con mi sueño y mi sendero en esta tierra? ¿Cuán involucrado está mi anhelo con los recursos internos que están construyendo las bases para asentar mi tierra?
Esta semana tuve un giro importante en la poda de las ramas viejas de mi personalidad, que venía funcionando desde que tengo memoria en modo “mujer que todo lo puede” y me cerraba a la ayuda. Lo cuento acá en el episodio 3. Me di cuenta que hay recursos que no vemos, tanto dentro como fuera; cuando nos faltan recursos externos es sinónimo de que no estamos utilizando de la mejor manera los recursos internos… Porque sabemos, como es adentro es afuera.
Los recursos que no vemos están en el espíritu que trae nuestra chispa de vida, un espíritu que se fortalece en estas tierras, algo difícil de nombrar con palabras, un misterio que quiero seguir develando en el camino.
Hoy mis recursos internos se conjugan para sostenerme, abriendo un sendero, construyendo un puente hacia mi sueño.
Defender la tierra es elegir nuestro destino, tomar decisiones sobre nuestra energía, nuestro suelo, siendo soberanos y dueños de lo que pensamos, sentimos y elegimos. ¿Y si este es el momento de revertir los designios y escribir otra historia?
Espero que estas líneas te ayuden a descubrir algo que hoy tiene que iluminarse en tu vida.
Con amor,
Julieta